A veces, despertar se siente como una batalla contra la gravedad y la tentación de quedarse por más tiempo en la cama se vuelve insoslayable, sobre todo durante los fines de semana. Sin embargo, la ciencia sugiere que la clave para sentirnos realmente bien no está en cuánto dormimos un sábado, sino en la regularidad con la que abrimos los ojos.
Posponer la alarma no sería tan malo: estos minutos extra de sueño pueden reducir el riesgo de ataque cardíacoMantener un horario de sueño constante los siete días de la semana es una de las herramientas más potentes para mejorar nuestra calidad de vida. Según un artículo publicado por la revista Time, este pequeño ajuste puede ser el "reseteo" definitivo que nuestro bienestar necesita, sobre todo cuando nos acercamos a cambios de estación o de rutina.
Por qué el cuerpo necesita consistencia
Históricamente, los científicos del sueño se enfocaban en la cantidad de horas totales. Hoy, la atención se desplazó hacia la "regularidad del sueño". "Esta consistencia en el horario es uno de los aspectos más nuevos que se están estudiando en el campo del sueño. Antes no lo considerábamos lo suficiente, y es bastante importante", explica Helen Burgess, codirectora del Laboratorio de Investigación Circadiana y del Sueño de la Universidad de Michigan.
Investigaciones preliminares indican que quienes tienen horarios irregulares son más propensos a reportar síntomas de depresión y un peor estado de salud general. La razón reside en nuestro ritmo circadiano, ese reloj interno de 24 horas que regula desde las hormonas hasta la temperatura corporal. Al despertar y recibir luz a la misma hora, le enviamos una señal clara a nuestro cerebro para que estabilice todos estos procesos.
¿Es más importante despertar o acostarse temprano?
Aunque ambos factores van de la mano para lograr las recomendadas siete a nueve horas de descanso, para los expertos el ancla es la mañana. Si hay que priorizar, es mejor fijar la hora de levantarse. En los estudios de laboratorio, los participantes pueden irse a la cama antes si están cansados, pero la hora de salida no se negocia.
"En los estudios de investigación, le decimos a la gente que su hora de despertarse es fija. Así que no se permite dormir de más", señala la experta. Cuando dormimos hasta tarde el fin de semana, cambiamos la señal de luz que recibe el reloj interno, lo que provoca que el lunes se sienta como un "jet lag" constante. Mantener la estabilidad asegura que todos los ritmos internos ocurran en el momento adecuado.
Estrategias para reajustar tu reloj interno
Si sentís que tu ritmo está desfasado, no intentes cambios drásticos. Los expertos recomiendan mover la hora de despertar de a 30 minutos por día. "El sistema circadiano tarda en desplazarse. No te vas a sentir bien si decís: 'Bueno, voy a empezar a despertarme dos horas antes de lo normal'", advierte Burgess.
Además, la luz natural es tu mejor aliada. Al despertar, abrí las cortinas de inmediato o salí al balcón. La luz exterior es mucho más efectiva que la artificial para dar el "presente" a tu reloj biológico. Y si un sábado la tentación de la cama es mucha, buscá un punto medio: permitite una media hora extra. "De esa manera, es un compromiso. Seguís disfrutando de dormir un poco más, pero sin volverte loco", concluye la especialista.